Augusto Vives descubre ‘El animal que nos queda’ en el Centro de Artes Plásticas tras once años sin exhibir su obra de manera individual
La exposición se inaugura el día 24 de abril, a las 19:30 horas, mostrando más de cien piezas de pequeño formato entre pinturas, objetos y dibujos
Las Palmas de Gran Canaria, 20 de abril de 2026.- El Centro de Artes Plásticas del Cabildo grancanario inaugura el día 24 de abril, a las 19:30 horas, la última entrega del creador e ilustrador Augusto Vives (1964), quien presenta su serie titulada ‘El animal que nos queda’, que recoge más de cien obras de pequeño formato de distinta naturaleza, entre pinturas, objetos y dibujos, agrupadas en siete apartados, cada uno de los cuales posee un número variable de obras.
Vives, cuya última exposición individual ‘El cielo bajo los pies’ se llevó a cabo en 2015 en San Martín Centro de Cultura Contemporánea, reaparece por vez primera en la sala situada en el número 8 de la calle Colón, en Vegueta, para desplegar ante nuestros ojos su particular concepción del colapso y el súbito derrumbe de las certezas y lo cotidiano. Y lo hace a través de la pintura. La muestra se mantiene abierta hasta el 22 de mayo y contempla la celebración de dos visitas guiadas a la misma orientadas por el propio artista, que tendrán lugar los días 5 y 19 de mayo, siempre a las 19:00 horas.
Según señala Vive, “ante la ruptura del consenso, necesitamos imperiosamente redefinir nuevos espacios para la tolerancia y la dignificación de la condición humana. Hay una devaluación de lo que representa ser humano. No hay mayor valor que ser humano ante la devastación y la aniquilación. Ante una situación de incertidumbre, de posverdad y con la distopía instalada en las venas, no nos quedan más certezas que continuar ejerciendo el movimiento y vencer el vértigo al abismo de la incertidumbre”.
En la sala se exhibe su serie ‘Zooilógico’, ‘Línea divisoria’, ‘Máscara migrante’ y ‘El animal que nos queda’, así como objetos escultóricos de diferentes formas y tamaños, poesía visual y libros de artistas originales con visión en monitores del contenido de alguno de ellos. Para el artista grancanario estos cuadernos íntimos juegan en sus procesos de creación y reflexión un papel importante: “son el arsenal, el material de construcción, donde se articula y se gesta el pensamiento crítico que nutrirá la obra posterior. Funcionan como catalizadores, siendo el germen del principio reactivo que inevitablemente conduce al acto creativo”, explica.
Considerado un pintor fronterizo que se nutre de todos los ismos, pero en ninguno en concreto, el artista refleja en su obra su acercamiento hacia lo onírico y la ensoñación, dos recursos que delatan su rebeldía contra lo admitido, lo aceptado y contra la propia realidad, a modo de invitación a la subversión de los conceptos. Transita entre una rica simbología personal de tintes neosurrealistas, sintiéndose heredero de la tradición dadaísta.
Con propuesta cree que contribuye a generar “un nuevo paradigma, encaminado a restituir un nuevo significado para la tolerancia, la generosidad, la benevolencia, el amor al prójimo y el respeto a la naturaleza y a la propia condición humana. Todas estas palabras y muchas más han quedado huérfanas y desposeídas de su significado”, lamenta.
Hace dos años ilustró el poemario ‘Tiempo de entrega’, de Susana de la Torre. Una tarea que ha repetido en la edición de muchos otros libros en los que Vives aporta su propio universo visual complementario a lo poético, sin pretender formular una aclaración o entrar en disonancias con los textos, sino más bien originando su propio discurso poético-visual. “Texto e imagen se fusionan como una única metáfora, donde nace lo que nos une, conecta y vincula con la interpretación de la sustancia poética. La imagen es un todo que aporta su poder transformador al relato”, explica Augusto Vives sobre el papel de sus ilustraciones en este tipo de colaboraciones con distintos autores y autoras como Dolores Campos-Herrero, Marcos Hormiga, Pedro Flores, Berbel J. Ramón Tramunt, Lázaro Santana y Eduvigis Hernández Cabrera.
Muchos advierten que la inteligencia artificial amenaza con usurpar nuestra imaginación abierta con una imaginación predecible que se presenta como infinita. Augusto Vives manifiesta su relación con este recurso: “me parece una herramienta poderosa de creación, pero como todo, debe haber buenas ideas detrás, si no se convierte en un mero instrumento de proselitismo. En manos equivocadas puede resultar devastadora como estamos descubriendo. El mundo inevitablemente camina hacia esa realidad y el arte debe de buscar su lugar propio, como espacio de dignificación. ¿Son estas las nuevas realidades?”, se pregunta. “La realidad, nuestra realidad dejó de ser ese principio participativo social, de encuentro y celebración, para convertirse en el colapso de las relaciones humanas de cercanías”.
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