La Fiesta Canaria de Barrial vuelve a ser una gran celebración de identidad, tradición y convivencia
Más de una veintena de mesas reunieron a familias, vecinos y visitantes en una noche
que volvió a demostrar la personalidad propia de las fiestas de Barrial
Barrial volvió a celebrar este sábado su Fiesta Canaria, una de las citas más
características de las Fiestas en honor a Nuestra Señora de los Desamparados y una
celebración que, desde que nació en 2004, ha ido construyendo su propia historia hasta
convertirse en una de las grandes señas de identidad del barrio.
La Plaza José Rodríguez Quintana volvió a ser el escenario de una noche en la que más
de una veintena de mesas reunieron a familias, grupos de amigos, vecinos y visitantes
para compartir comida, música y conversación en un ambiente marcado por la cercanía
y las ganas de disfrutar juntos.
La Fiesta Canaria nació hace 22 años como una iniciativa propia de Barrial para
reivindicar la identidad canaria dentro de sus fiestas, pero desde una perspectiva
diferente a la de una romería. La vestimenta tradicional, la música, los cantos, los bailes,
la gastronomía y, sobre todo, la convivencia fueron desde el principio los elementos
sobre los que se construyó una celebración que ha sabido mantenerse en el tiempo.
Dos décadas después, aquella iniciativa continúa teniendo un lugar propio dentro de las
fiestas de Barrial y se ha convertido en una cita reconocible, con personalidad propia y
capaz de reunir cada año a diferentes generaciones alrededor de una misma celebración.
Una propuesta que, además, ha servido de referencia para otros barrios y municipios
que posteriormente han incorporado encuentros similares a sus programas festivos.
El presidente de la Asociación de Vecinos “Amagro”, Pepe García, destacó el carácter
propio de esta celebración y recordó que "Barrial fue pionera en esta iniciativa y la
Fiesta Canaria se ha convertido en uno de nuestros actos con identidad propia, una
noche para encontrarnos, compartir y poner en valor nuestras tradiciones".
La música y el folclore fueron protagonistas de la noche con las actuaciones de A.F.
Farallón de Tábata, Parranda Atéjale y Nos Vamos y Parranda El Molinillo, que
pusieron el acompañamiento musical a una celebración en la que el repertorio
tradicional y la participación del público volvieron a ser parte esencial de la velada.
Uno de los momentos más especiales de la noche llegó con el reconocimiento a la
familia Flores Reyes, que estuvo representada durante el homenaje por cuatro
generaciones. Una imagen cargada de significado que permitió reconocer la vinculación
de esta familia con la vida y la historia de Barrial y que, al mismo tiempo, resumió en
una sola escena buena parte del espíritu de la Fiesta Canaria: memoria, pertenencia y
transmisión.
Porque precisamente ahí reside una de las claves de esta celebración. Una tradición solo
permanece viva cuando encuentra a quienes la reciben y la hacen suya. La imagen de
cuatro generaciones de una misma familia compartiendo un homenaje en una noche
dedicada a la cultura canaria fue quizá una de las mejores formas de representar ese
relevo.
La vestimenta tradicional también volvió a tener un papel destacado. Vecinos y
visitantes respondieron a la invitación de acudir ataviados con ropa tradicional canaria,
contribuyendo a crear una estampa que convirtió la plaza en un espacio de celebración
de nuestras costumbres y nuestra cultura popular.
Pero la Fiesta Canaria fue, sobre todo, una noche para compartir. Las más de veinte
mesas instaladas en la plaza fueron el punto de encuentro de familias y amigos que
disfrutaron de la gastronomía, de la música y de una velada en la que abuelos, padres,
madres, jóvenes y niños pudieron vivir juntos una celebración que forma parte de la
memoria colectiva de Barrial.
Desde la A.V. “Amagro” se mostró satisfacción por el desarrollo de la noche y se
agradeció la participación de todas las personas que acudieron, así como de los grupos
que pusieron música a una de las citas más singulares de las fiestas.
Para Pepe García, veintidós años después de aquella primera edición, Barrial vuelve a
demostrar que las fiestas no solo sirven para celebrar, sino también para mantener viva
la memoria de un barrio y transmitirla de una generación a otra. Por eso la Fiesta
Canaria continúa teniendo sentido. Porque mientras haya una mesa compartida, alguien
dispuesto a vestir la ropa tradicional, una parranda tocando, una familia reunida y cuatro
generaciones capaces de encontrarse bajo el mismo cielo, Barrial seguirá teniendo una
manera propia de celebrar Canarias.

