Ficha técnica del cuadro:
«Esto dejémoslo como estaba«
[óleo sobre lino 70×70 cm]
Observamos tres monjes ermitaños, que permanecen quietos sobre el abismo. Intentan descifrar una escena con cierta resignación. A sus pies, el socavón, la espesura rocosa, las brechas de la cueva. De esta depresión geológica emerge como una flor, un misterioso monolito. Este monolito es escalado por un pobre anciano desfallecido a la par que desafiante. Al fondo, agua, luz y montañas lúgubres de las que irradia una amenazante luz roja.
Todo desborda los límites de la realidad y es esclavo de la transformación que su fantasía determina. «Dejémoslo como estaba«; es el título de un dibujo de Goya perteneciente al cuaderno C. Un cuaderno donde Goya plasma sus preocupaciones más humanas. Este título representa a los tres ermitaños y entra en contradicción directa con la figura que escala el monolito: Arturo Soria, buscador insaciable de luz. Consciente siempre del abismo, representado por la tierra negra y el fuego infernal de las montañas. Frente a la amenaza, la trasformación. Escalar hacia la luz, cambiar la forma de la ciudad para cambiar la forma de vivir. «Cada familia un hogar, una huerta y un jardín«.
La imagen, brillante y oscura como la vida española traza sus pinceladas amarillas sobre un fondo absolutamente oscuro. Con los ojos puestos en lo alto, pero sin poder escapar de los destellos oscuros. En una tierra en donde hasta los paños blancos de Zurbarán respiran sombra, Arturo Soria se aferra a sus ideales, buscando la misma luz que buscan los ancianos en el último sol a las puertas de su casa. |