Adán López, el retrato como puerta hacia el alma
Este viernes, 2 de octubre, la Fundación La Caja de Canarias inauguró la exposición ‘Pintando el Alma´ de Adán López Alemán. La muestra reúne 23 obras en tres bloques temáticos y explora el retrato como una vía para expresar la emoción, la identidad y la esencia de las personas. Se exhibe en las Salas Manolo Millares-Elvireta Escobio y la presentación contó con la presencia de Fernando Fernández, director de la Fundación, Miguel Rodríguez comisario de la exposición, y el director de Cultura del Cabildo, Serafin Sánchez Cabrera, además del retratista grancanario.
Hay miradas que cuentan una historia antes incluso de que se pronuncie una palabra. Es precisamente ahí donde Adán López encuentra la esencia de sus retratos: en los ojos, en los gestos casi imperceptibles y en aquello que permanece más allá de los rasgos físicos. Su pintura no busca únicamente reproducir un rostro, sino capturar la emoción, la personalidad y la memoria de quien lo habita. A través de pinceladas, texturas y juegos de luz, siempre con el blanco y negro como elemento distintivo, sus obras se convierten en una búsqueda de aquello que considera más difícil de retratar: el alma.
Durante la presentación, Fernando Fernández destacó la trayectoria del artista, nacido en Las Palmas de Gran Canaria en el seno de una familia estrechamente vinculada al arte, y nieto del escultor Luis Montull. El director de la Fundación definió a López como un artista canario emergente que se caracteriza por su “delicadeza, precisión y destreza” y destacó su proyección internacional con presencia en galerias como ArtBasel Miami y SOFA Chicago. “Es un autentico regalo para el CICCA acoger por primera vez en su tierra la muestra de este joven, pero ya consolidado, artista canario”, añadió.
“En esta muestra encontraremos retratos de diferentes culturas y procedencias, figuras que forman parte de nuestra memoria colectiva y personajes vinculados a la historia cultural de Canarias, junto a obras más íntimas en las que el artista explora el cuerpo, el movimiento, la identidad y sus procesos de creación”, señaló Fernández.
Por su parte, el comisario de la exposición, Miguel Rodríguez, destacó tanto la capacidad técnica del artista como la construcción de un discurso propio. “Adán es de los mejores dibujantes o artistas jóvenes que tenemos. Tiene un dominio técnico profundísimo y ha conseguido también tener un discurso, porque muchas veces tienes el dominio técnico, pero no tienes el discurso. Esa dualidad se da en él y, además, en el discurso se encuentra la parte emocional, que se centra en usar el dibujo como una forma de capturar la sensibilidad de cada uno de los personajes que retrata”, explicó.
Para Adán López, el punto de partida de cada retrato es la emoción que quiere transmitir. El artista no entiende el retrato como una reproducción fiel de los rasgos físicos, sino como un medio para establecer una conexión emocional con el espectador.
“Lo que a mí me interesa es que la gente sienta algo frente al retrato, que cuando se ponga delante de una obra le impacte emocionalmente y cree una conexión con la persona retratada. Y, sobre todo, que note la presencia de la persona que está ahí”, explicó.
La exposición se articula en tres bloques temáticos. El primero, ‘Orígenes’, reúne retratos inspirados en diferentes pueblos y culturas y plantea una reflexión sobre el pasado, el presente y nuestros propios orígenes. El segundo está dedicado a personajes vinculados a la cultura de Canarias, mientras que el tercero aborda el cuerpo, el movimiento y la expresión a través de una serie de obras protagonizadas, entre otros, por bailarines.
El blanco y negro constituye una de las constantes de su obra y responde a una decisión tanto estética como conceptual. La ausencia de color permite eliminar distracciones y centrar la atención en la mirada, los gestos y la emoción. El artista busca, además, conservar la frescura y el dinamismo de la pintura, por lo que considera fundamental saber cuándo detener el proceso creativo antes de que la obra pierda espontaneidad.
Su intención es que el espectador no se limite a reconocer a la persona retratada, sino que establezca una conexión con ella. Para ello, López funde en ocasiones el fondo y la figura mediante pinceladas sueltas, generando movimiento y diferentes niveles de lectura. El objetivo es que la obra produzca un primer impacto y, posteriormente, invite al espectador a detenerse y descubrir nuevas texturas y detalles.
Frente a una cultura dominada, según su propia percepción, por la rapidez y el consumo constante de imágenes, el artista reivindica la necesidad de parar y mirar. “Yo quiero que, cuando te pares delante, al menos sientas algo y que te
quedes más de tres segundos y que no hagas scroll”, explica. Su propósito es que el cuadro consiga generar una experiencia emocional y que el espectador permanezca ante él el tiempo suficiente para descubrirlo.
Una trayectoria vinculada al arte
Adán López Alemán, nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1988, procede de una familia vinculada al mundo del arte. Se formó como diseñador industrial y trabajó inicialmente en el ámbito del diseño, pero en 2017 decidió cerrar su estudio para dedicarse profesionalmente a la pintura. También recibió formación en pintura y escultura en la Escuela Luján Pérez, que complementó posteriormente con aprendizaje autodidacta.
Su propuesta artística se articula en torno al concepto ‘Soul Painting’, con el que busca representar no solo la apariencia física de una persona, sino también su dimensión emocional y espiritual. Para el artista, el retrato debe transmitir una emoción y provocar una experiencia sensible en el espectador antes que una comprensión puramente racional.
El retrato ocupa un lugar central en su obra. López busca rostros con una fuerte carga emocional y trata de representar sentimientos como el dolor, la ira, la dulzura o la felicidad de manera directa y sin filtros. La relación entre artista, modelo, obra y espectador constituye una parte esencial de su proceso creativo.
En la serie ‘Bailarines’, traslada esta búsqueda emocional al cuerpo en movimiento. La tinta china y los trazos libres permiten representar la libertad, la soltura y la energía de la danza.
‘Orígenes’ explora la relación entre el pasado y el presente mediante retratos inspirados en diferentes pueblos y un autorretrato. El artista cuestiona la idea de que las culturas tribales pertenecen exclusivamente al pasado y utiliza recursos como el craquelado y las grietas para introducir una reflexión sobre nuestros propios orígenes y sobre la sociedad actual.
Finalmente, en sus ‘Desnudos’, aborda el cuerpo desde una perspectiva que combina erotismo, belleza y naturalidad. El cuerpo femenino tiene especial protagonismo y las pinceladas buscan transmitir simultáneamente fuerza, delicadeza, libertad y movimiento, dejando parte de la interpretación en manos del espectador.
En conjunto, ‘Pintando el Alma’ reúne una selección de obras en las que Adán López Alemán explora el retrato, el cuerpo y la identidad desde una perspectiva esencialmente emocional. Su propuesta invita a mirar más allá de la apariencia y a detenerse ante la obra para descubrir aquello que, según el artista, permanece invisible pero define a cada persona: su esencia.

