El Sótano del Terror de Barrial convierte el miedo en espectáculo sin olvidar la tradición de los Finaos
Barrial volvió a vivir dos jornadas muy especiales con una nueva edición
de El Sótano del Terror, una iniciativa de la Asociación de Vecinos Amagro
que transformó sus instalaciones en un auténtico escenario de pesadilla,
donde el miedo, la imaginación y el trabajo colectivo fueron los grandes
protagonistas. La propuesta superó las expectativas y contó con una
afluencia de público que rebasó el medio millar de visitantes,
consolidándose como una de las actividades más llamativas de estas fechas
en el barrio.
Uno de los grandes atractivos fue el recorrido por el sótano, donde casi una
veintena de actores se encargaron de dar vida a los personajes y escenas
que sorprendieron a quienes se atrevieron a cruzar sus puertas. Su
implicación fue fundamental para conseguir que cada rincón tuviera vida
propia, con interpretaciones, sustos y una ambientación que convirtió la
visita en una experiencia llena de emociones. Detrás de cada aparición
hubo preparación, dedicación y muchas ganas de hacer disfrutar al público,
aunque fuera a costa de algún que otro sobresalto.
Esta edición contó también con una colaboración muy especial, la del
alumnado del Ciclo Formativo de Grado Superior de Caracterización y
Maquillaje Profesional del IES Agaete Pepe Dámaso, que aportó sus
conocimientos y creatividad a la transformación de los personajes. Su
participación permitió enriquecer la caracterización y sumar un importante
componente artístico a la actividad, al tiempo que ofreció al alumnado la
oportunidad de poner en práctica su formación en un proyecto real, en
contacto directo con una iniciativa de carácter comunitario.
Pero para que todo aquello cobrara forma hizo falta mucho más que
imaginación. El decorado fue elaborado por la propia junta directiva de la
Asociación de Vecinos Amagro y las personas colaboradoras, que durante
días trabajaron en la preparación, construcción y ambientación de los
diferentes espacios. Un esfuerzo que merece ser destacado porque, cuando
el público entra y comienza a disfrutar del recorrido, muchas veces no
alcanza a imaginar las horas de trabajo que hay detrás de cada escenario,
cada detalle y cada rincón preparado para provocar un nuevo susto.
La celebración, sin embargo, no quiso quedarse únicamente en el ambiente
de Halloween. Barrial también reservó un espacio para recordar y mantener
vivas nuestras costumbres con una mesa dedicada a los Finaos, en la que se
expusieron fotografías de personas que ya no están entre nosotros, pero que
siguen formando parte de nuestra memoria y de nuestras familias. A esta
iniciativa se sumó un asadero de castañas, recuperando uno de los sabores
más característicos de estas fechas en Canarias y acercando a los asistentes
a esas reuniones de antaño en las que los frutos de la tierra, los recuerdos y
las historias compartidas tenían un lugar especial.
La programación se completó con otras actividades dirigidas a distintos
públicos, entre ellas las propuestas de Tagoror Ajei y la venta de churros,
que contribuyeron a crear un ambiente festivo y de convivencia durante las
jornadas. Una combinación de propuestas que permitió disfrutar de una
celebración en la que tuvieron cabida tanto el entretenimiento como las
tradiciones.
El presidente de la Asociación de Vecinos Amagro, Pepe García Moreno,
quiso expresar públicamente su agradecimiento a todas las personas que
hicieron posible esta edición, destacando especialmente la entrega de los
actores, el trabajo de la junta directiva y de los colaboradores, así como la
participación del alumnado y del profesorado del IES Agaete Pepe
Dámaso. También puso en valor la implicación de todas las personas y
colectivos que contribuyeron al desarrollo de la programación.
Pepe García realizó una valoración muy positiva de la actividad, tanto por
la respuesta del público, que superó el medio millar de visitantes, como por
el resultado de un trabajo que comenzó mucho antes de abrir las puertas del
sótano. Quiso destacar especialmente el esfuerzo de quienes prepararon los
decorados, la implicación de los casi veinte actores y la colaboración del
alumnado de Caracterización y Maquillaje Profesional, cuya aportación
supuso un valor añadido a esta edición. Un agradecimiento que hizo
extensivo a todas las personas que, de manera desinteresada, dedicaron su
tiempo y sus conocimientos para que el proyecto saliera adelante.
El Sótano del Terror vuelve a dejar una imagen que va mucho más allá de
los sustos y la ambientación. Es el reflejo de lo que puede conseguir un
barrio cuando sus vecinos se implican, cuando una junta directiva trabaja
codo con codo con sus colaboradores y cuando se suman jóvenes,
colectivos y centros educativos a una iniciativa común.
Barrial consiguió convertir el miedo en espectáculo sin dejar atrás sus
raíces, recordando que los Finaos también forman parte de nuestra manera
de vivir y entender estas fechas. Porque las tradiciones no se mantienen
vivas únicamente mirando al pasado, sino dándoles su espacio en el
presente y transmitiéndolas a las nuevas generaciones.

