Durante 2025, desde este proyecto se ha atendido a un total de 50.533 personas en España, incluyendo menores de edad y sus familias, lo que supone un crecimiento significativo respecto al año anterior. Esta intervención se ha llevado a cabo en 16 comunidades autónomas y 39 provincias, en colaboración con 70 centros hospitalarios, gracias a la implicación de 1.881 personas voluntarias.
En Canarias, se atendieron 2.624 personas, sumando a menores de edad (1.325) y a sus respectivas familias (1.299). Estas intervenciones se dieron en 3 centros hospitalarios:
- Complejo Hospitalario Universitario Materno Infantil (Las Palmas de Gran Canaria). Intervención financiada por Fundación La Caixa.
- Hospital Universitario de Canarias (La Laguna) y Hospital Nuestra Señora de la Candelaria (Santa Cruz de Tenerife). Intervenciones financiadas por por RIU Hotels & Resort
La acción de Cruz Roja Juventud se articula en torno a tres áreas clave:
En primer lugar, las actividades lúdico-educativas, que incluyen juegos, manualidades, animación a la lectura o propuestas musicales, permiten generar espacios de ocio y creatividad dentro del hospital, favoreciendo la socialización y reduciendo el impacto emocional de la enfermedad. Estas actividades se adaptan a las necesidades y circunstancias de cada niño, niña o adolescente, contribuyendo a su desarrollo integral.
Así, se proporcionó material lúdico (libros, juegos, materiales de dibujo o dispositivos electrónicos) a las aulas hospitalarias, además de entregarse kits de ocio a los niños, niñas y adolescentes que no pueden salir de las habitaciones a realizar las actividades lúdicas grupales.
En segundo lugar, se ofrece un apoyo escolar que garantiza la continuidad del proceso educativo durante la hospitalización. A través de refuerzo en distintas materias, uso de nuevas tecnologías y dinamización de la lectura, se evita que los menores de edad vean interrumpida su formación académica, favoreciendo su posterior reincorporación al entorno escolar.
Por último, es clave el acompañamiento. El voluntariado ofrece apoyo emocional y compañía a los niños, niñas y adolescentes, especialmente en aquellos momentos puntuales en los que no pueden contar con la presencia de sus familiares. Este acompañamiento resulta clave para prevenir situaciones de soledad, especialmente en ingresos prolongados o complejos.
Además, también tiene en cuenta a las familias, que encuentran en el voluntariado un espacio de respiro y apoyo. A través de talleres específicos y acompañamiento, se intenta que puedan implicarse en las actividades que se realizan y se contribuye a reducir el impacto emocional que supone la hospitalización de un hijo o hija.
Las actividades desarrolladas son tan diversas como necesarias. A lo largo del año se han realizado 10.802 acciones, de las cuales 7.922 corresponden a acompañamientos directos en centros hospitalarios. Asimismo, se han llevado a cabo 1.694 talleres dirigidos a familias y se han distribuido más de 2.000 kits de apoyo con materiales lúdicos y educativos para su uso en habitaciones o en el domicilio tras el alta.