Las mejoras tecnológicas y la recuperación de superficie cultivada apuntan a una muy buena cosecha de la Cebolla Tradicional de Gáldar en 2026
Las previsiones se mueven entre las 600 y las 800 toneladas, cifras que
no se alcanzaban desde hace años. Las lluvias, la automatización de la
siembra y el control del riego mediante inteligencia artificial han sido
claves: se planta más y se obtienen mejores rendimientos por hectárea
Agaete, 3 de junio de 2026
La combinación de buenas condiciones climáticas y la implementación de
mejoras tecnológicas en los cultivos apuntan a un buen 2026 en la cosecha de
la Cebolla Tradicional de Gáldar. En las últimas semanas se han iniciado los
trabajos de recogida de la variedad Roja de Sardina y los rendimientos por
hectárea dejan ver que este producto estrella de la comarca del Noroeste de
Gran Canaria (en sus cuatro variedades) alcanzará una producción de entre las
600 y las 800 toneladas. Son cifras muy buenas que ponen de manifiesto la
recuperación de un producto que espera volver a ser uno de los buques insignia
del sector primario tradicional de la isla. En este caso, el inicio de la
mecanización de la producción ha sido una de las claves que explican los
buenos resultados.
Al inicio de la campaña se incorporó una sembradora automática que facilita
mucho el trabajo y permite extender la superficie de cultivo. Y el otro hito
tecnológico de esta campaña ha sido la incorporación de sondas asistidas por
Inteligencia Artificial para controlar el riego y los parámetros de salinidad del
suelo. El resultado de la combinación de tecnificación y las excelentes
condiciones climáticas de la temporada es una de las mejores campañas de los
últimos años.
“A estas alturas podemos decir que las perspectivas son muy buenas y que
vamos a tener una cosecha muy favorable”, señala Carlos Moreno, portavoz de
la Asociación de Productores de Cebolla Tradicional de Gáldar (APROCEGAL).
“Las condiciones que hemos visto en los últimos meses han ido acompañando
de manera general al cultivo permitiendo una evolución equilibrada y un
desarrollo que según comentan los productores está siendo muy satisfactorio.
Siempre hay particularidades y cuestiones concretas, pero la valoración general
desde APROCEGAL es claramente positiva”, añade. Moreno indica que “las
condiciones sanitarias son muy buenas” y que si se mantiene el clima estable
en las próximas semanas se puede lograr “una cosecha muy buena desde el
punto de vista del rendimiento y de la calidad del producto”. “El trabajo está
dando sus frutos y las expectativas son de las mejores que hemos visto en los
últimos años”, finaliza.
El reto del asociacionismo y la Denominación de Origen
Uno de los principales retos a los que se enfrenta este cultivo concentrado en
los municipios de Gáldar y Agaete es lograr aglutinar una masa crítica de
productores que permita recuperar buena parte de las hectáreas que hoy están
abandonadas y que en algún momento del pasado reciente se dedicaban al
cultivo del producto. En este sentido, la irrupción de APROCEGAL ha servido de
revulsivo para iniciar este proceso de recuperación. En unas recientes jornadas
técnicas sobre este cultivo que se celebraron en Agaete (financiadas con fondos
LEADER del Plan Estratégico de la Política Agraria Común de la Unión Europea a
través de la Asociación Insular de Desarrollo Rural de Gran Canaria -AIDER-) se
puso de manifiesto la importancia del asociacionismo para dignificar el trabajo
agrícola y lograr las sinergias necesarias para acceder a los mercados.
El otro gran salto de calidad de la Cebolla Tradicional de Gáldar vendrá de la
mano de su reconocimiento como marca dentro del programa europeo de
Denominación de Origen. Según se adelantó en el marco de esas jornadas los
trámites para lograr este hito están avanzando adecuadamente en el seno del
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación del Gobierno de España y en el
mes de septiembre habrá novedades al respecto. Esta certificación es un paso
importante para lograr el reconocimiento que permita situar la Cebolla
Tradicional de Gáldar en los mercados de la isla con un sello de calidad propio
que facilite su promoción como producto distintivo y único.

