Tradición, recuerdo, solidaridad comunitaria y jolgorio se dan la mano en La Rama de Barrial

La Rama volvió a convertir este sábado las calles de Barrial en una
auténtica expresión de identidad, tradición y convivencia. Miles de
personas, entre vecinos y visitantes, acompañaron durante todo el recorrido
una de las celebraciones más esperadas de las fiestas en honor a Nuestra
Señora de los Desamparados, en una jornada en la que la música, la rama y
el ambiente festivo volvieron a ser protagonistas.
La Rama de Barrial tiene su origen en 1975, cuando comenzó a celebrarse
de forma todavía incipiente dentro del programa de las fiestas del barrio.
Desde aquellas primeras ediciones, la celebración fue encontrando su
espacio entre los vecinos hasta convertirse, con el paso de los años, en una
de las expresiones festivas más representativas de Barrial. Aquellas
primeras convocatorias, mucho más reducidas que las actuales, fueron el
punto de partida de una tradición que ha ido creciendo al mismo ritmo que
la propia comunidad.
Su consolidación fue progresiva y estuvo estrechamente ligada a la
participación vecinal. Lo que comenzó como una celebración de
dimensiones más modestas fue ganando seguidores, fuerza e identidad
hasta convertirse en una cita multitudinaria y profundamente arraigada en
la vida del barrio. Más de cinco décadas después de aquella primera Rama,
su esencia permanece intacta: las ramas, la música, las calles y, sobre todo,
un pueblo que vuelve a encontrarse cada año alrededor de una de sus
tradiciones más queridas.
Como es habitual, la celebración comenzó en el frontis del IES Roque
Amagro, donde desde mucho antes de las seis de la tarde ya se había
concentrado una multitud dispuesta a vivir una nueva edición de La Rama.
La impaciencia por comenzar volvió a quedar reflejada en uno de los gritos
más característicos de este momento: “Tito cabrón, tira el volador”, una
expresión que forma parte del particular lenguaje de esta celebración y que
viene a significar que los participantes están deseando que dé comienzo la
fiesta.
Tito se hizo de rogar unos instantes, incluso tuvo que pelearse con el
mechero antes de conseguir prender la mecha. Finalmente, el volador
estalló en el cielo y, prácticamente al mismo tiempo, comenzaron a sonar

los primeros compases de la Charanga Vitamina Band. Fue entonces
cuando el jolgorio se apoderó de las calles y la comitiva inició su recorrido,
acompañada también desde el estadio Barrial por la Charanga Guiniguada,
que puso música a una tarde marcada por el baile, los saltos y las ramas
agitadas al ritmo de las charangas.
Más allá de la fiesta, La Rama volvió a dejar algunos de esos momentos
que explican por qué esta celebración continúa teniendo un significado tan
especial para Barrial. Uno de ellos tuvo lugar bajo una ventana, donde se
encontraba una familia junto a su pequeña. La escena no necesitó
demasiadas palabras. La solidaridad comunitaria volvió a hacerse presente
de una manera sencilla, demostrando una vez más que Barrial no solo
comparte una tradición, sino también una manera de entender la vida como
pueblo.
El gesto fue recibido con enorme agradecimiento por parte de la familia de
la pequeña, que quiso hacer llegar su gratitud a Barrial por la cercanía, el
cariño y la sensibilidad demostrada en un momento tan especial. Un
agradecimiento que adquiere todavía más valor porque nació de manera
espontánea, desde una comunidad que supo mirar más allá de la fiesta y
estar al lado de una familia. Una vez más, Barrial puso de manifiesto su
idiosincrasia como pueblo y esa capacidad de acompañar, cuidar y hacer
sentir parte de la comunidad a quienes lo necesitan.
Otro de los momentos cargados de emoción se vivió al paso de La Rama
por la vivienda de la familia de José María Rodríguez Quintana, conocido
cariñosamente como «Pepe el de Kika». La camiseta oficial de La Rama de
este año 2026 estuvo dedicada a su figura y, coincidiendo con el paso de la
celebración frente a su casa, la familia, en coordinación con la Comisión de
Fiestas, desplegó una pancarta con la imagen de Pepe, utilizando el mismo
diseño que protagoniza la camiseta.
La emoción se hizo visible entre sus familiares, que quisieron recordar
junto a todo Barrial al que fuera uno de los rostros queridos de la
comunidad y patriarca de la familia, fallecido en 2024. Durante unos
instantes, la música, las ramas y el bullicio dejaron espacio al recuerdo y al
homenaje, convirtiendo aquel momento en uno de los más especiales de la
jornada.

Otro de los momentos más emotivos de La Rama tuvo como protagonista a
otra pequeña del barrio, que recibió un sentido homenaje al paso de la
celebración. Tras haber recuperado su máximo esplendor, la emoción
volvió a hacerse presente entre quienes compartieron aquel instante, en una
muestra más del cariño y la cercanía que caracteriza a la comunidad de
Barrial. La celebración volvió a demostrar que, detrás de la música, las
ramas y el ambiente festivo, existe un pueblo capaz de acompañar, celebrar
y emocionarse junto a los suyos.

El desarrollo de La Rama estuvo marcado también por el buen
comportamiento de los participantes. El presidente de la A.V. “Amagro”,
José García, destacó el civismo mostrado durante la celebración y valoró
especialmente la actitud de quienes participaron en el recorrido.
Precisamente ese buen comportamiento permitió que la organización
decidiera prolongar la celebración durante quince minutos más de lo
inicialmente previsto.
José García quiso trasladar además su agradecimiento a todas las personas
que hicieron posible el desarrollo de la jornada, con una mención especial a
la Comisión de Fiestas, la Policía Local y los servicios de Emergencias,
cuyo trabajo permitió que La Rama pudiera desarrollarse con normalidad y
seguridad.
La celebración volvió a poner de manifiesto la importancia de conservar
una tradición que pertenece a todos los vecinos y vecinas de Barrial. La
Rama no se limita a un recorrido por las calles ni a unas horas de música y
diversión. Es también un punto de encuentro entre generaciones, una
oportunidad para reencontrarse, para recordar a quienes ya no están y para
mantener viva una manera de celebrar que forma parte inseparable de la
historia del barrio.
Con la música de las charangas acompañando cada paso, las calles de
Barrial volvieron a llenarse de ramas, baile y alegría hasta completar un
recorrido que, un año más, consiguió congregar a una multitud. La jornada
dejó imágenes para el recuerdo y volvió a demostrar que cuando Barrial
sale a La Rama, lo hace como un pueblo unido alrededor de una de sus
tradiciones más queridas.

La noche continuó con gran asistencia de participantes en la Plaza José
Rodríguez Quintana con la gran verbena protagonizada por D’Music y
Vitho DJ. A medianoche, la tradicional quema de fuegos artificiales puso el
broche a una jornada intensa, en la que Barrial volvió a celebrar su fiesta
más característica con tradición, emoción, música y, sobre todo, con el
sentimiento de comunidad que año tras año da sentido a sus fiestas.